Las cifras son apenas la superficie: decenas de afectados, millones de pesos perdidos y familias que no solo fueron despojadas de su dinero, sino también de la confianza en las instituciones. Porque aquí no estamos hablando de un fraude cualquiera. Estamos hablando de operaciones que, en papel, parecían perfectamente legales. Escrituras, sellos, firmas. Todo en regla… hasta que dejó de estarlo.