La Rehén
- Abel Alcalá H

- hace 4 días
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Estado de la cuestión. Los megalómanos son individuos que están dispuestos a usar cualquier medio para lograr las metas que se proponen, que normalmente son nocivas para la moral, la justicia, la economía, la unidad del pueblo y la educación, etcétera.
¿Quién es el megalómano? Es una persona con una obsesión o delirio de grandeza, que tiene un concepto exagerado y fantasioso de sí misma, creyéndose superior, omnipotente y con habilidades extraordinarias que no son reales, mostrando arrogancia, prepotencia y una necesidad constante de admiración. Etimológicamente, viene del griego “grande” y “locura”.
El megalómano no busca adeptos ni seguidores; su deseo es encontrar rehenes para controlarlos, dominarlos y que sean sus instrumentos para alcanzar los aviesos objetivos que le demanda su enfermedad.
Buscan principalmente a sus rehenes en los puestos más elevados del gobierno, de las finanzas, de los poderes públicos y del sector privado, pues con ellos se les facilita su tarea de lograr el poder y la grandeza a la que siempre aspiran.
Los rehenes son personas a las que se retiene como garantía del cumplimiento de una promesa o como elemento de presión en una negociación.
Sobre los rehenes también suele pesar el chantaje, que es la amenaza de difamación pública o daño semejante para obtener algún provecho pecuniario o material de alguien u obligarlo a actuar de una determinada manera.
En ocasiones, los rehenes son privados de su libertad física y también los usan al colocarlos en puestos clave para obtener de ellos más beneficios y mejores resultados; tal es el caso de los dirigentes de Morena y los ocupantes de puestos en los gobiernos federal, estatales y municipales.
La presidente de México es rehén del maligno, no porque sea atea, sino porque es anticristiana, y la usan para atacar a las instituciones religiosas y asesinar a sus ministros.
También es rehén del expresidente de México, quien la colocó ilegítimamente en la presidencia para continuar con su obra destructora de la República Mexicana, proteger a los corruptos y sus acciones para robarse el patrimonio nacional y que nunca vayan ante la justicia ni se les abran expedientes. Él lo dijo claramente: “Yo no doy cargos, dejo encargos”.
Como Nicolás Maduro y Diosdado Cabello le entregaron dinero procedente del narcoterrorismo para su campaña y la de los candidatos de Morena, ahora la tienen de rehén para que los ayude, que, de no hacerlo, se la llevarán entre las patas.
En el mismo sentido le exige Miguel Díaz-Canel, quien la toma de rehén por tener las pruebas de la malversación de las mal llamadas ayudas humanitarias, el fraude con los envíos de petróleo y de todos los agentes subversivos que puso a su disposición para las campañas de diputados, senadores y la presidencial de Morena, así como los seudomédicos para el sector salud.
Finalmente, la presidente de México es rehén del gobierno norteamericano que preside Donald Trump, quien ha reunido toda la información de los llamados narcoterroristas de izquierda agrupados en el Foro de São Paulo, luego convertido en Grupo Puebla, con nexos en Europa, Asia y Medio Oriente.
La rehén, presidente de México, está sujeta por muchas manos e intereses muy diversos y contrarios; la situación para ella es catastrófica y de mal augurio, pues si obedece a uno queda mal con otros. Lo grave de la situación es que lo que haga o deje de hacer perjudicará a México y a los mexicanos. Usted, lector, dice la última palabra.




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