Cuando las obras sean concluidas, Torreón no solamente contará con un registro histórico de uno de sus eventos más emblemáticos. Contará también con un testimonio de lo que ha sido la ciudad misma: una comunidad construida por el esfuerzo de su gente, por sus tradiciones y por esos momentos compartidos que permanecen vivos mucho tiempo después de que las luces de la feria se apagan.