En el corazón del desierto chihuahuense, donde el sol parece reclamar cada gota de humedad, emerge un milagro verde que desafía la lógica geográfica: el Valle de Parras. No es solo un punto en el mapa del estado de Coahuila; es una cápsula del tiempo, un refugio de manantiales y la cuna indiscutible de la vitivinicultura en el Nuevo Mundo.Publicar sobre Parras no es hablar de una moda pasajera, sino de una herencia que suma más de cuatro siglos y que, hoy en día, compite de t