En la lógica vertiginosa de las redes sociales, basta un clic para encender una reputación… o para destruirla. “Quemar” a alguien —exhibirlo públicamente con acusaciones, denuncias o señalamientos— se ha vuelto una práctica cada vez más común en México, impulsada por la frustración social ante la impunidad y la lentitud institucional. Pero detrás de esa aparente justicia inmediata, hay un terreno legal minado que puede volverse en contra de quien publica. Casos recientes en d