A las tres de la mañana, la ciudad sigue encendida. No es solo el zumbido lejano del tráfico o el parpadeo de anuncios espectaculares. Es la actividad constante en redes sociales, la luz azul de los celulares, las series que no se detienen y los pensamientos que no encuentran pausa. En México —como en muchas partes del mundo— dormir bien se ha vuelto un lujo silencioso, y el insomnio, una epidemia que avanza sin titulares. No hay cifras únicas que lo definan todo, pero médico