Por años, Durango fue presentado como uno de los estados más estables del norte de México. Mientras entidades vecinas como Sinaloa, Zacatecas y Chihuahua se convertían en escenarios recurrentes de enfrentamientos armados, desapariciones y convoyes del crimen organizado, Durango parecía mantenerse en una relativa calma. Pero detrás de esa narrativa oficial comenzó a crecer otra historia: una hecha de rumores persistentes, investigaciones periodísticas, acusaciones difundidas p