La historia de Tere Ochoa cambió en cuestión de horas, y con ella, el tono de un conflicto que ya venía escalando en la región de Dinamita, Durango. Lo que comenzó como una denuncia de desaparición en la madrugada del 25 de abril de 2026 se ha convertido, en apenas días, en un caso que mezcla versiones encontradas, opacidad institucional y un movimiento social que se niega a replegarse.