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"Vuelva el próximo mes": las denuncias de adultos mayores por retrasos y trámites repetidos en la Subdelegación del IMSS en Torreón

  • Foto del escritor: redcomarcamx
    redcomarcamx
  • 20 jul
  • 4 min de lectura

Decenas de derechohabientes relatan esperas de meses, expedientes que no aparecen, documentos retenidos y largas filas para realizar gestiones que, aseguran, terminan siempre en el mismo punto: volver a empezar.


pensiones imss

Torreón, Coahuila. Después de cotizar durante décadas al Instituto Mexicano del Seguro Social, muchos trabajadores imaginan que el trámite para obtener su pensión será el último paso antes de disfrutar un derecho ganado con años de esfuerzo.


Para varios adultos mayores que acuden a la Subdelegación del IMSS en Torreón, sin embargo, ese último paso se convierte —según sus testimonios— en un recorrido de meses o incluso años marcado por esperas interminables, expedientes que aparentemente desaparecen, documentos que dejan de existir y promesas de llamadas que nunca llegan.

Vivimos el proceso, estuvimos cerca y podemos dar cuenta de que cada denuncia es real.


La experiencia comenzó como la de cualquier otro derechohabiente: reunir documentos, presentar la solicitud y esperar la resolución prometida por la autoridad.

Lo que siguió fue una sucesión de visitas en las que el tiempo parecía avanzar, pero el trámite permanecía inmóvil.


Cada visita comienza igual.

Primero hay que obtener un turno.

Después esperar.


No importa que semanas minutos el servidor público que atendió al adulto mayor haya pedido regresar directamente con él cuando se consiguiera un documento específico. Al volver, la instrucción cambia.


"Debe sacar otro turno."

Eso significa regresar al inicio.

Otra fila.

Otra espera.

Otro día perdido.

Finalmente llega el turno para escuchar la misma frase:

"Su trámite todavía no tiene respuesta."


La llamada que nunca llega

A muchos usuarios les aseguran que el IMSS se comunicará cuando exista una resolución.

Pasa un mes.

Luego otro.

Después otro más.

El teléfono permanece en silencio.

No llega ninguna llamada.


Ante la incertidumbre, los adultos mayores regresan por iniciativa propia.

Lo hacen porque necesitan saber qué ocurrió con una pensión de la que depende, en muchos casos, el pago de medicamentos, consultas médicas, alimentos y servicios básicos.

Entonces llega una respuesta que varios entrevistados describen con incredulidad.

"No encontramos su expediente."

"No aparece el trámite."

"Tiene que traer nuevamente toda la documentación."


La frase significa volver a conseguir actas, identificaciones, constancias, estados de cuenta y otros documentos que ya habían sido entregados meses antes.

Cada nuevo expediente implica nuevos gastos, nuevas vueltas y nuevas horas de espera.

Para un adulto mayor, no se trata únicamente de tiempo.

También representa desgaste físico, incertidumbre y costos económicos.


Sin pruebas de haber estado ahí

Los testimonios coinciden en otro punto.

Al presentar documentación, el personal recibe escritos y copias selladas que acreditaban la fecha en que el trámite fue iniciado.

Cuando el derechohabiente se retira, en ocasiones ya no conserva ningún documento que demuestre la existencia del expediente.

Meses después, cuando intenta reclamar el retraso, tampoco puede acreditar con facilidad cuándo presentó originalmente la solicitud.

La falta de un comprobante deja al ciudadano en una posición de vulnerabilidad frente a una institución que sí conserva —o debería conservar— los registros administrativos.


Otra escena se repite con frecuencia.

Muchos adultos mayores llegan acompañados por hijos, nietos o familiares.

No buscan intervenir.

Buscan ayudar.

Algunos adultos mayores tienen dificultades para escuchar.

Otros olvidan fechas.

Otros requieren apoyo para comprender procedimientos administrativos.

Sin embargo, diversos usuarios afirman que el personal de vigilancia impide en ocasiones que el familiar permanezca junto a ellos durante la atención en ventanilla.

El adulto mayor queda solo frente al funcionario.

Quienes relatan esta experiencia consideran que esa medida dificulta todavía más un procedimiento ya de por sí complejo.


Después de meses recorriendo oficinas, reuniendo papeles y escuchando respuestas similares, varios entrevistados expresan una sensación común.

Sienten que el procedimiento termina desgastándolos.

Algunos describen la experiencia con una frase que resume su frustración:


"Parece que esperan a que uno se canse o se muera."


Esa afirmación refleja la percepción de quienes viven el proceso; no constituye una prueba de que exista una política institucional con ese propósito. Sin embargo, revela el nivel de desesperación que manifiestan personas que afirman haber cumplido durante décadas con sus obligaciones como trabajadores y que ahora buscan ejercer un derecho reconocido por la ley.

"Después de meses de acudir una y otra vez a la Subdelegación del IMSS en Torreón, la sensación entre varios adultos mayores entrevistados es que el procedimiento termina convirtiéndose en una carrera de desgaste. Algunos expresan que el sistema parece empujarlos a desistir o incluso morir antes de obtener la pensión a la que consideran tener derecho."

La falta de empatía es un defecto institucional o una estrategia ante un sistema de pensiones que aparentemente hace todo lo posible por que cada caso se alargue "hasta donde resista la liga".


Las preguntas que siguen sin respuesta

Las denuncias plantean interrogantes que sólo el IMSS puede responder.

¿Por qué un derechohabiente debe volver a tomar turno cuando únicamente entrega el documento que previamente le fue solicitado?

¿Cuántos expedientes de pensión permanecen pendientes de resolución en la Subdelegación de Torreón?

¿Qué protocolos existen para evitar la pérdida o extravío de expedientes?

¿Por qué algunos usuarios afirman quedarse sin comprobantes del trámite?

¿Existe un mecanismo para que las personas adultas mayores puedan acudir acompañadas cuando presentan dificultades para comunicarse o comprender el procedimiento?


Un derecho, no un favor

La pensión no es una concesión graciosa del Estado.

Es un derecho construido con años de trabajo y aportaciones al sistema de seguridad social.

Por ello, cada retraso administrativo tiene consecuencias concretas en la vida de quienes esperan una resolución.

No se trata únicamente de un expediente.

Detrás de cada carpeta hay una persona que necesita medicamentos, pagar la renta, comprar alimentos o sostener su hogar.


Mientras tanto, las filas continúan formándose cada mañana frente a la Subdelegación del IMSS en Torreón.

Y para muchos adultos mayores, el trámite de la pensión sigue siendo menos un procedimiento administrativo que una prueba de resistencia.

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